El poema que escribes no tiene fin

Me desperté
y eras como un sueño lejano
una foto
un espanto
una sonrisa
Lo peor de mí

y luego me vi en tu rostro
quise tenerlo cerca de pronto
traer la brisa conmigo
que te arrullaras entre mis brazos...

No conseguí
ni el susurro de la sombra
ni la caricia de tu asalto

¿Dónde te has metido?
pregunté
no hubo respuesta
no la hay
ni la ha habido
no la hemos hecho

Bye organicvision

Y escribir luego de arrojarme al mar
El mar, ese sitio viciado
tan concurrido en mis sueños
tan anhelado incluso estando a unos pasos
porque siempre resultará inalcanzable

Indomable
Inenarrable

Se necesita un hematoma para lanzarse así como así, así, como si se quisiera, como si no se quisiera volver, subrayar la mitad de las páginas de un libro muy hondo, de la hondonada que no pudimos salir, que no pudimos permanecer ilesos... permanecer. Balanceo total de lado a lado, adelante y no hay otro camino... y voy hilvanando sustancias porosas que a veces dan la impresión de ser palabras inconclusas, resquebrajamientos de la niebla en que he nacido, presupuestado las noches y arrepintiendo mis ganas.

Se necesitan párrafos monumentales para sentir que estoy viva
y las letras concatenan mis sentimientos en una serie espantosa que duele detrás de una vitrina también inmensa.

La bibicleta ha hecho su fantasma entre mis piernas
Esta tarde tengo mucho para decir
no hay destinatario pero siempre hay destino

Suelo llover en medio de la habitación
en las inmediaciones del deseo
en aquel por el que me dejo arrastrar
inundar, suspender, dilatar en vitalicio arreglo.

Y de pronto te das cuenta que te has metido en un grave problema. Uno grande. Uno de estos: el poema que escribes no tiene fin y duele a mares. Y lo mejor que puedes hacer, de momento, es aguantar, vestir las lágrimas hasta el cansancio... ¿Cuándo habré de rescatarme de ellas? ¿Cuándo dejarán de ser parte y comenzarán a ser todo? Un conjuro; líneas encadenadas por pasado y presente. Caricias arrellanadas y suspendidas en tiempo y forma.

¿Cómo crees tú que ese juego se te ocurrió? Sabes que creo yo, que fue complicidad de amor... aunque solo a ti te bese el sol. Nadie más que el sol. Declara al fondo, una de mis canciones favoritas: Manuel García. Chileno. Arica.

Me entran unas ganas enormes de ser la nada
de cubrirme en ramalajes de contienda
de dormir bajo la sombra de un árbol que no dará ningún fruto...

...
...

¿Has notado cómo me he transformado -o esto o lo otro- una vez que he transcurrido desde el primer verso?

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